La religión y el miedo infundido
Todos sabemos que las diferentes religiones, han utilizado durante muchos milenios la represión como arma para controlar a los libres pensadores y a las personas que se han negado a participar de sus creencias, por eso su método de infundir temores es para mi la mejor muestra de que el miedo infundido es más peligroso que cualquier otra enfermedad.
Las religiones controlan nuestras mentes creándonos grandes dilemas y miedos internos causándonos grandes problemas mentales e incluso físicos.
Un ejemplo es la prohibición o negación a la posibilidad de la masturbación. Masturbarse libera tensiones y facilita que el cuerpo libere endorfinas. Otra prohibición de la iglesia es la práctica de sexo si no es para procrear, causando muchas enfermedades tanto psicológicas como físicas llegando a crear personas las cuales no han vivido una sexualidad plena, y viven cohibidas moral y psicológicamente.
También hay casos de personas que han llevado al extremo su sexualidad buscando experimentar lo que está prohibido.
Otra manera de miedo infundido es la creada por los padres. Un ejemplo de Alejandro Jodorowsky en su libro Psicomagia:
Un padre, cuando su hijo comienza a defecar y tiene constancia de ello le dice: ¡esto es caca!, y le corta la creatividad por que el crio piensa que defecar es algo creativo.
Casi cualquier tipo de prohibición se convierte en algo realmente atractivo para cualquier persona y esos son los miedos infundidos de los cuales religiosos y políticos han hecho su campo de abono.